Por un alfajor te hago la cola

Havanna lanzó dos alfajores nuevos y, como siempre, Mar del Plata reaccionó como si hubieran anunciado la cura del insomnio. Filas desde temprano, fotos, reels, gente opinando con la seriedad de un sommelier de cacao. Todo por un alfajor que pesa más que algunos debates públicos y cuesta un huevo. 20 Guaymallén te comprás con lo que vale un Havanna de estos.

Pero claro: si hay algo que esta ciudad sabe hacer es convertir cualquier novedad dulce en un acontecimiento emocional. Y Havanna lo entiende perfecto: te vende un alfajor, pero te envuelve la identidad marplatense en chocolate premium.

Los nombres —Playa Bristol y Playa Grande— son un guiño tan obvio como efectivo. No importa si el relleno es ganache, crème brûlée o dulce de leche con actitud: lo que comprás es pertenencia. Es decir “soy de acá” sin decirlo. Y mientras todos discuten cuál está mejor, Havanna hace lo que mejor sabe: capitalizar la nostalgia, la postal playera y el orgullo local. En una ciudad donde el clima cambia cada diez minutos, al menos hay una certeza: si sale un alfajor nuevo, Mar del Plata lo convierte en trending topic aunque no haya nada más que decir.

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