
Milei en Israel
Cuarto día en Israel y la agenda presidencial arranca a las 4.30 con un encuentro con rabinos. No es una metáfora: es literalmente de madrugada, cuando la mayoría todavía está negociando con el despertador. Después, a las 10, visita a la Iglesia del Santo Sepulcro, otro punto del recorrido que mezcla diplomacia, simbolismo y una agenda internacional que no afloja.
Por la tarde, el Presidente participa de la ceremonia por el 78º Día de la Independencia de Israel, un acto central en el calendario político y cultural del país. Y antes de volver a Argentina, está prevista una nueva visita al Muro de los Lamentos, cierre que ya se volvió parte del ritual en cada viaje.
La secuencia deja una imagen clara: un día entero dedicado a gestos, símbolos y alineamientos internacionales, mientras la agenda local sigue esperando turno. No hay interpretación añadida, solo el registro de los hechos y el ritmo que imponen.
