
¿ABBA?
En un país donde la solemnidad dura menos que un billete en el cajero, alguien decidió que la mejor forma de celebrar el cumpleaños de Karina Milei era convertir a los Granaderos (sí, esos mismos que representan la tradición más rígida y ceremonial del Estado) en una banda tributo a ABBA. Y ahí estaban, uniformes impecables, formación histórica, tocando Dancing Queen en el Patio de las Palmeras como si la Casa Rosada hubiera sido alquilada para un casamiento temático.
El problema no es la música, ni el cumpleaños, ni ABBA. El problema es el mensaje: usar a un cuerpo militar ceremonial para musicalizar una fiesta privada dentro de la sede del Poder Ejecutivo. Un símbolo de la República puesto a hacer de DJ institucional. En un país donde se habla de austeridad, transparencia y respeto por las instituciones, la escena roza lo paródico. Argentina no necesita guionistas: se escribe sola. Y a veces, lamentablemente, desafina.
