
Calor del orto
Buenos Aires, edición horno: la ciudad donde el clima también te rompe el orto, como el gobierno. Todo indica que 2025 va a cerrar coherente con su propio caos: con una ola de calor que llega puntual como un aumento de tarifas.
Buenos Aires se prepara para despedir el año en modo horno pizzero, con mínimas que ya arrancan calientes y máximas que te hacen replantear si realmente era necesario vivir en una ciudad hecha de cemento, autos y decisiones urbanas que absorben más calor que un colectivo a Villa Ortuzar a las seis de la tarde. El Servicio Meteorológico Nacional ya marcó los parámetros para declarar la ola de calor, pero la verdad es que cualquiera que haya salido a la vereda lo sabía sin necesidad de un comunicado oficial: el aire está tan espeso que se puede cortar con una tarjeta SUBE.
Y mientras el termómetro sube como si cobrara comisión, el miércoles 31 promete ser el gran final: el día más caluroso del año, ideal para reflexionar sobre todas las decisiones que nos trajeron hasta acá, desde el cambio climático hasta ese vecino puto que decidió votar a Milei porque había que cambiar. La ciudad entera funciona como un recordatorio de que Buenos Aires no necesita fuegos artificiales para recibir el año: ya viene con su propio espectáculo pirotécnico atmosférico y político. El verano recién empieza, pero la sensación térmica ya está en modo “bienvenidos al infierno, pasen de a uno”.
