
Estrellados
Argentina quedó subcampeón. Y sí, duele. Pero también dice algo enorme: volvimos a jugar una final del mundo, otra vez, y otra vez con el país entero respirando al ritmo de la Selección.
España fue más durante gran parte del partido, manejó la pelota, obligó al Dibu a ser figura y encontró el gol cuando ya jugábamos con diez. Pero Argentina resistió 120 minutos con una mezcla de carácter, memoria y esa terquedad hermosa que nos define. Un desastre.
No alcanzó.
Pero estuvimos ahí: otra final, otra vez en la cima, otra vez entre los dos mejores del planeta.
Argentina se va del Mundial con:
- Puntaje ideal en grupos.
- Eliminaciones a Cabo Verde, Egipto, Suiza e Inglaterra.
- Un Dibu monumental.
- Un Messi histórico, titular en su tercera final mundial. [^1]
- Un equipo que, aun golpeado, compitió hasta el último segundo.
- Cero tiros al arco en los 90 minutos de la final.
El subcampeonato no es consuelo: es continuidad de grandeza.
