
Ya basta
En 2023 muchos esperábamos que Cristina Fernández de Kirchner fuera candidata. Era la figura que ordenaba, la que marcaba el pulso, la que podía juntar votos incluso en un país hecho mierda por el gobierno que ella representaba. Pero aún así era nuestra candidata, y no fue. Ella se sentó a opinar sobre el escenario de 3 tercios (divino como habla y lo que piensa) y con La Cámpora insistió con Wado de Pedro, empujó una candidatura sin volumen y terminó generando un ruido interno que se sintió más fuerte que el propio adversario. Finalmente el candidato fue Sergio Massa, un buen cuadro político. No alcanzó. Se inmoló, hasta llegó a ser el más peronista. No alcanzó. Y llegó Milei.
Hoy el escenario es otro y, al mismo tiempo, el mismo. Cristina no puede ser candidata y, sin ella, La Cámpora se pone caprichosa y la respuesta es la arrogancia del pasado. Todavía no me puedo olvidar del abandono a Scioli y los 4 años de Macri.
No hay margen para caprichos, ni para internas que se creen épicas cuando en realidad son un lujo que la sociedad ya no tolera. Milei no creció por magia: creció porque la política dejó de escuchar. Y si el peronismo quiere volver a ser opción, tiene que hacer algo que hace años le cuesta: mirar a la gente antes que a sí mismo.
La opinión es simple y cruda, bajen la soberbia, ordenen la mesa y piensen en el país real, no en el país de las reuniones de comité. No se trata de Cristina, ni de Wado, ni de quién “merece” ser candidato. Se trata de entender que la sociedad está agotada, descreída y con una paciencia que ya no alcanza para soportar peleas internas mientras la vida cotidiana se vuelve más difícil. Si el peronismo quiere competir, primero tiene que escuchar. Y escuchar de verdad. Si es con la gente adentro, háganlo. Pasen del eslogan a la acción.
