
Finglaterra
Le ganamos a los piratas saqueadores hijos de mil puta. Y cuando eso pasa, sentimos algo que no se explica: se acomoda el alma. No importa el torneo, la fecha, el contexto. Cuando les ganamos a los ingleses, el país entero respira distinto. Es como si el mundo, por un instante, se alineara con nuestra manera de sentir.

Porque este cruce nunca es solo fútbol. Es historia, son los pibes de Malvinas, es el Diego, es símbolo, es emoción. Inglaterra juega con manual; nosotros jugamos con corazón. Ellos con orden; nosotros con huevos. Y esta vez, los huevos ganaron.
Hoy le ganamos a estos piratas hijos de puta.Y eso, para nosotros, siempre significa felicidad y gloria para nuestro pueblo.
