Con un palo en el orto

Diego Santilli no esperó ni 48 horas para empezar a mover piezas, parece que tiene un palo en el orto. Pidió informes urgentes, revisó presupuestos y llamó a ministros que venían navegando en piloto automático. La salida de Adorni dejó un hueco político y Santilli lo llenó con velocidad: orden, números y control.

El Gobierno quiere mostrar que la transición fue limpia, pero adentro nadie lo vive así. Hay tensión, hay recelos y hay funcionarios que ya sienten que les están contando las costillas. Domingo de reacomodamiento, con un jefe de Gabinete que llegó para poner la casa en fila.

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