Milei imbécil

El viaje de Javier Milei a Brasil para apoyar la candidatura de Flávio Bolsonaro ya era una escena incómoda. Pero explotó cuando, según Infobae, el secretario general de la Presidencia de Brasil lo calificó de “imbecil” por la visita y dejó claro que el gobierno de Lula no avala ese movimiento. Es un gesto diplomático inusual: un funcionario del Planalto desmarcándose de un presidente extranjero y marcando que Milei no estaba en una agenda bilateral, sino en una excursión partidaria.

La frase es un torpedo político. Brasil no solo se distancia: lo desacredita. Y eso reconfigura todo. Porque mientras Milei busca la foto con los Bolsonaro —uno condenado, otro en campaña— el gobierno brasileño le recuerda que la política exterior no es un cosplay ideológico. El Planalto lo deja solo, sin paraguas institucional, y lo expone como lo que es: un presidente argentino metiéndose en la interna de otro país. En términos diplomáticos, es un papelón; en términos políticos, una señal de que la región ya no está dispuesta a acompañar sus aventuras tribales.

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