
Amamos a Kim Deal
Last Splash, editado en 1993, es ese tipo de disco que no solo define una época: la condensa. Kim Deal, ya lejos de la sombra de Pixies, arma con The Breeders un manifiesto alternativo que mezcla surf rock, ruido dulce, pop torcido y una libertad creativa que hoy sigue sonando fresca. Cannonball —ese bajo que entra como si pateara una puerta— se convirtió en un himno global, con videoclip dirigido por Spike Jonze y Kim Gordon, y terminó llevando al álbum al puesto 33 del Billboard 200 y al disco de platino en 1994.
Pero Last Splash es más que su hit: es un mapa emocional de los ‘90 alternativos. Del tiki‑twang de No Aloha al surf gonzo instrumental de Flipside, del pop‑punk espinoso de I Just Wanna Get Along al country acústico de Drivin’ on 9, el disco se mueve con una soltura que hoy sería impensable en la industria. Pitchfork lo ubicó entre los 100 mejores discos de los ‘90, y Rolling Stone lo incluyó entre los 500 mejores de todos los tiempos en su revisión de 2020.

