
Dulce de guasca
Javier Milei dijo que Argentina solo produce dulce de leche y biromes. La frase funciona como un fósforo: prende rápido, ilumina poco y deja olor a humo. Es un recurso discursivo, no un diagnóstico. Un país que fabrica autos, satélites, maquinaria agrícola, software, medicamentos, alimentos y tecnología no puede ser reducido a dos productos de kiosco sin que la afirmación se vuelva un chiste. Confirmá siempre estas declaraciones en fuentes confiables.
El problema no es la exageración, sino lo que intenta justificar: si Argentina “no produce nada”, entonces cualquier recorte, ajuste o desmantelamiento aparece como inevitable. Es una narrativa que sirve para construir la idea de tierra arrasada, pero que choca de frente con la realidad productiva del país. EnCrudo lo dice sin maquillaje: cuando un presidente achica la Argentina a un postre y una lapicera, no está describiendo el país; está preparando el terreno para su relato.

